El cantante canadiense The Weeknd reunió a más de 65 mil personas durante su primera presentación en el Estadio GNP Seguros, como parte de su gira After Hours Til Dawn, en una noche marcada por la intensidad sonora y un despliegue visual impactante.
Desde los primeros segundos, el público respondió con una ovación prolongada tras la apertura del concierto con “The Abyss”, tema que dio inicio a un espectáculo donde el artista no escatimó en producción. El sonido, impecable y preciso, se complementó con un juego de luces y láseres que recorrieron cada rincón del recinto, creando una atmósfera envolvente.
El show representó la evolución de la gira que el cantante llevó al mismo escenario en 2023, ahora con un concepto renovado. Uno de los elementos más destacados fue la interacción con el público mediante pulseras LED que cambiaban de color al ritmo del repertorio, incluyendo temas de su más reciente material, Hurry Up Tomorrow, del cual se desprende “Wake Me Up”.
La escenografía transportó a los asistentes a un entorno distópico y futurista: una ciudad en ruinas envuelta en fuego servía como telón de fondo, mientras una pantalla monumental proyectaba imágenes inmersivas que reforzaban la narrativa visual del concierto.
A diferencia de su anterior presentación, donde aparecía con una armadura robótica, en esta ocasión el intérprete mostró una faceta más humana y vulnerable. Vestido con una capa negra, gabardina y una máscara de ojos rojos, su presencia escénica se centró en la conexión emocional con el público.
El ritmo del espectáculo fue vertiginoso. Temas como “After Hours”, “Starboy”, “Heartless” y “Cry For Me” se sucedieron sin pausa, acompañados por una pasarela iluminada que simulaba una nave espacial en medio del estadio.
Uno de los momentos más emotivos llegó cuando el cantante hizo una pausa y, ante miles de asistentes, se retiró la máscara. Visiblemente conmovido, dejó ver su rostro y, entre la emoción, dio paso a “Can’t Feel My Face”, desatando la euforia de los presentes.
La noche dejó claro que, más allá del espectáculo visual, la conexión con su público mexicano fue el eje central de una presentación que combinó energía, emoción y una narrativa escénica cuidadosamente construida.










