Los sueños podrían tener una estructura mucho más compleja y relacionada con la vida diaria de lo que se creía. Un reciente estudio publicado en Nature Research utilizó modelos de lenguaje basados en Inteligencia Artificial para analizar miles de relatos de sueños y detectar patrones ligados al estrés, la personalidad y las experiencias cotidianas.
La investigación, retomada por WIRED en español, plantea que los sueños no son simples imágenes aleatorias generadas mientras dormimos, sino narrativas influenciadas por pensamientos, emociones y recuerdos de la vida diaria.
Los especialistas descubrieron que las personas con tendencia a mantener la mente divagando o “vagando” suelen presentar sueños más elaborados y con estructuras narrativas complejas. Este hallazgo fortalece la llamada hipótesis de continuidad, propuesta por G. William Domhoff, la cual sostiene que los sueños reflejan preocupaciones y experiencias vividas durante el día.
“La IA analiza el lenguaje, no el sueño en sí”, explicó Julie Mallon, quien señaló que los científicos trabajan con la reconstrucción narrativa que las personas hacen de sus sueños y no directamente con el fenómeno neurológico.
El estudio también analizó la actividad cerebral durante la fase REM del sueño, etapa en la que disminuye la actividad del córtex prefrontal —relacionado con la lógica y la toma de decisiones— mientras regiones vinculadas con las emociones, como la amígdala, se activan con mayor intensidad.
Sin embargo, algunos expertos pidieron cautela al interpretar los resultados. Samira Cutts consideró que las personas con mayor imaginación podrían simplemente ser más hábiles para reconstruir recuerdos y describir sueños, más que tener experiencias oníricas más complejas.
Los investigadores también detectaron que acontecimientos colectivos, como la pandemia de COVID-19, influyeron notablemente en el contenido de los sueños. Durante ese periodo aumentaron los relatos relacionados con encierro, restricciones y ansiedad social.
La teoría “Dormir para olvidar, dormir para recordar”, difundida por Matthew Walker, respalda estos hallazgos al señalar que el sueño REM ayuda al cerebro a procesar recuerdos emocionales mientras reduce su carga afectiva.
Aunque los especialistas advierten que los modelos de Inteligencia Artificial pueden interpretar patrones donde quizá no existan de manera exacta, el estudio concluye que el cerebro mantiene una intensa actividad organizada mientras dormimos, procesando emociones, recuerdos y experiencias incluso durante el descanso.
Información de NotiPress










