La exposición al sol durante la niñez puede definir gran parte de la salud de la piel en la vida adulta. De acuerdo con la dermatóloga pediatra Denisse Peña, hasta 80 por ciento del daño cutáneo acumulado ocurre durante los primeros 18 años de vida, por lo que la protección solar debe comenzar desde los primeros meses de vida.
La especialista advirtió que la radiación ultravioleta es el principal factor de riesgo para desarrollar cáncer de piel, por lo que recomendó reforzar medidas preventivas desde la infancia, especialmente ante las altas temperaturas y la intensa radiación solar que se registra en gran parte del país.
Peña explicó que en bebés menores de seis meses la principal recomendación es evitar la exposición directa al sol, mantenerlos en la sombra y utilizar ropa protectora. A partir de los seis meses, señaló, ya puede aplicarse bloqueador solar, preferentemente de tipo mineral, con ingredientes como óxido de zinc o dióxido de titanio, que forman una barrera física inmediata sobre la piel.
La dermatóloga destacó que sufrir quemaduras solares en la infancia puede tener consecuencias severas a largo plazo. Indicó que cinco quemaduras por el sol durante la niñez pueden duplicar el riesgo de cáncer de piel, mientras que una quemadura con ampollas antes de los 20 años puede elevar hasta en 80 por ciento la probabilidad de desarrollar melanoma.
Además, alertó que los casos de cáncer de piel comienzan a presentarse a edades más tempranas, con diagnósticos promedio alrededor de los 40 años, cuando anteriormente eran más comunes entre personas de 50 a 60 años.
Recomendaciones para una correcta fotoprotección:
- Aplicar protector solar cada cuatro horas o con mayor frecuencia si hay sudoración o contacto con agua.
- Utilizar bloqueador incluso en interiores, ya que la radiación también puede penetrar ventanas.
- Aplicar una cantidad suficiente, equivalente a dos dedos de producto, en todas las zonas expuestas.
- Complementar con barreras físicas como sombreros de ala ancha, ropa de manga larga y gorras.
- Revisar periódicamente lunares, manchas o cambios en la piel para detectar posibles anomalías de forma temprana.
La especialista insistió en que prevenir el daño solar desde edades tempranas no solo reduce el envejecimiento prematuro, sino que puede ser clave para disminuir el riesgo de enfermedades graves como el cáncer de piel.










